En resumen
- Analizamos el escenario más pesimista para las criptomonedas en cuanto a su disputa frente a la SEC.
- Una eventual victoria del órgano regulatorio socavaría la confianza de la inversión estadounidense e impulsaría a otros centros financieros.
- Explicamos por qué el futuro del criptomercado depende de su innovación más que de las regulaciones.
Aún se espera una ardua y larga batalla en las disputas de la SEC frente a varios proyectos de criptomonedas. Además, este organismo no lo tendrá fácil frente a grandes proyectos como Binance, Coinbase, Cardano, Solana y Ripple.
Adicionalmente de que todo indica que Bitcoin y Ethereum están lejos de la “mirada del águila” (aunque al menos un 50% del Bitcoin ya haya salido de las plataformas estadounidenses).
Sin embargo, en Cardaniers decidimos analizar el escenario más pesimista que puede ocurrir, es decir, que eventualmente la SEC consiga fallos judiciales que consideren que los proyectos mencionados poseen valores no registrados.
¿Qué podríamos definir como una victoria de la SEC?
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Primero, vale explicar que una eventual victoria del organismo regulador podría empezar al ganar su disputa frente a Ripple. La resolución de dicho caso marcará un fuerte precedente para los demás. Por ello, dicho resultado podría definir el futuro regulatorio de las criptomonedas en EE. UU, ya que sentará un precedente para determinar si estos activos digitales deben clasificarse como valores o como mercancías.
Si la SEC logra demostrar que XRP es un valor y que Ripple violó las leyes al no registrarlo como tal, esto marcará un futuro desfavorable para las siguientes disputas.
La pérdida de confianza en el mercado estadounidense
En primer punto, sin duda, se perdería gran parte de la confianza y el interés de los inversores y los usuarios en las criptomonedas, ya que se verían expuestos a mayores riesgos y obstáculos legales para acceder a este mercado. Esto podría provocar una caída en la demanda y el precio de estos activos, al menos a corto y mediano plazo.
A largo plazo, incluso si ocurre un fallo desfavorable, el desarrollo de las regulaciones en Europa, Hong Kong y otros mercados financieros, podrían estimular al gobierno estadounidense a adoptar una regulación mucho más amigable.
En este punto no podemos decir que “lo peor ha pasado”, pero Estados Unidos se está quedando rezagado en cuanto a cripto regulaciones. Así que se esperaría que, en tanto, otras regulaciones avancen y eventualmente tengan éxito, servirán como modelo para las normativas estadounidenses.
Aunque la realidad cruda es que estos trámites podrían demorar un par de años, suficiente para socavar la confianza, justo como ha sucedido ahora. Así que también existe la posibilidad de que, de suceder dicho escenario, en ese entonces el grueso de la inversión provenga de otras sedes financieras lejos de Washington.
Muchos expertos señalan que una victoria de la SEC tendrá un efecto negativo sobre la innovación y el liderazgo de Estados Unidos en este sector emergente y dinámico. Al clasificar a la mayoría de las criptomonedas como valores y exigir su registro y supervisión, la SEC podría imponer barreras y costes que desincentivarían la creación y el desarrollo de nuevos proyectos basados en la tecnología blockchain.
Mientras tanto, otros centros financieros como Hong Kong y Europa podrían aprovechar la ventaja de ofrecer un marco regulatorio más claro y favorable para las criptomonedas, que reconozca su valor y su potencial como activos digitales, innovadores y disruptivos. Esto podría atraer a más empresas y plataformas del sector, que buscarían establecerse en un entorno más propicio para su crecimiento y expansión.
El futuro del criptomercado depende de su innovación
Ya analizamos como la victoria de la SEC podría desacelerar la inversión institucional en esta industria. En dicha indagación se suele ignorar el principal factor que impulsa el crecimiento de este sector: su innovación.
Precisamente esta es una gran oportunidad para el crecimiento de las finanzas descentralizadas, para el desarrollo de tecnologías financieras, lejos de las garras de los entes reguladores. Esa es la bandera que en los últimos dos años impulsó la inversión minorista como institucional:
De hecho, como mencionamos en la nota “Los minoristas seguirán comprando Bitcoin hasta el halving”, la inversión minorista sigue latente, la inversión institucional es la que se estancó ahora mismo.
Para que dicha inversión se mantenga y las altcoins vuelvan a ser atractivas para los inversores institucionales, es necesario que esta tecnología siga creciendo y supere sus principales retos en seguridad, escalabilidad e interoperabilidad. De este modo, las arbitrariedades regulatorias solo serán asuntos de un mercado.
Mientras que, si en el otro lado del mundo otros centros financieros prosperan, gracias a la innovación y avance de la tecnología blockchain, sin duda el capital llegará hasta allí. Entonces podríamos decir que las actuales dificultades regulatorias son transitorias.


